Educación Física

La educación física contribuye a la formación del niño/a para su adaptabilidad en el contexto en el que se encuentra inmenso, propiciando de modo intencionado y sistemático, la contribución de saberes corporales, motrices, lúdicos y relacionales con la finalidad de enriquecer la relación del sujeto consigo mismo y con los otros, y lograr una integración activa y crítica en y con el entorno
Esta área curricular interviene en la construcción de la disponibilidad corporal y motriz para que el niño logre una adecuada representación del propio cuerpo, factor que influye en la identidad de la persona, y por ende en la estima, autoafirmación y aceptación de la propia imagen, además de constituir un hilo de enlace fundamental de la persona con el medio sociocultural y natural con el que interactúa. Por medio del cuerpo y del movimiento el sujeto exterioriza sus necesidades, sus motivaciones, se comunica, se expresa, relaciona, conoce y se conoce, aprender a hacer, y a ser.
Con el fin de que el niño conozca, descubra su cuerpo, juegue con sus movimientos, y con el de los otros chicos, dé cuenta de sus sentimientos y emociones, trabajamos con los siguientes ejes:

►Las propuestas motrices: se centra en el ofrecimiento de situaciones motores a resolver. Se plantea un problema que le permita al niño ingresar en la tarea con los conocimientos que dispone y, a su vez, le provoque un nuevo desafío, el de la búsqueda de solución. Esto por medio de la libre exploración de diversos procedimientos para la situación propuesta. Para lograr un fin determinado los niños deben registrar, percibir, tomar contacto con el propio cuerpo y sus sensaciones,es decir que implicará que el niño/a ponga en juego la totalidad de procesos y funciones (cognitivos, perceptivo, expresivo, afectivo) que participan en el movimiento.

►La expresión corporal: como medio a través del cual los niños/as pueden desarrollar la comunicación. Mediante el movimiento, logran expresar sus estados de ánimo, sensaciones, emociones e ideas. El campo imaginativo , la emoción, la sensibilización corporal, la exploración creativa de los movimientos corporales, la improvisación son las caracteristicas singulares de la expresión corporal.
Los dos ejes detallados anteriormente posibilitan generar personas seguras, capaces de resolver las situaciones que se presentan en los distintos ambientes y de enfrentar exitosamente los desafíos cotidianos de la vida, además de significar sus emociones, sus deseos, y sus necesidades.Además y fundamentalmente el niño/a podrá desenvolverse de manera cada vez más autónoma.
Recordaremos aquí que tanto las propuestas motrices, como la expresión corporal, están atravesadas por el juego, actividad privilegiada en la infancia que abre un brecha para gestar un universo propio, el territorio de la ficción, aquel que se funda en el “como si”. A partir de este se pueden habilitar espacios con nuevas reglas. En este sentido, el juego ofrece oportunidades para el desarrollo de las capacidades representativas, la creativas, la imaginación, la comunicación, ampliando la capacidad de comprensión del mundo, para constituirse en miembro de una sociedad y de una cultura.
El juego es una expresión social y cultural que se transmite y recrea entre generaciones, y por lo tanto requiere de un aprendizaje social. esto quiere decir que los niños aprenden a jugar: aprenden a comprender, dominar y, por último, producir una situación que es distinta a otras.
A través del juego, el niño/a asume, conoce y reconoce diferentes roles, asimila reglas, normas, pautas, se relaciona con los otros estableciendo acuerdo, y conociendo diferentes puntos de vista. De esta manera, satisface sus necesidades de apropiación del orden social adulto. Además, la situación lúdica facilita una mayor tolerancia al error y evita frustraciones que el niño podría experimentar en situaciones reales dado que en el mundo paralelo del juego se atenúan las consecuencias de la acción generándose un espacio de innovación y creación para el niño. El juego también facilita la diferenciación entre medios y fines, el proceso cobra mayor relevancia que el resultado; permite al niño transformar el mundo exterior en función de sus deseos y necesidades, y le permite experimentar placer al superar los obstáculos que la situación lúdica le presenta.

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